A pesar de haber recibido buenas noticias durante la semana,
me encontraba enfrascado en una actitud ligeramente pesimista, entonces me
senté a meditar y recordé las palabras de un escritor:
“cuanto tengas miedo, te sientas triste o estés sumergido en alguna
emoción negativa, presta atención a tus pensamientos”.
Ese consejo me ha dado muy buenos resultados.
Cada vez que me siento mal es porque no estoy pensando de la manera correcta y
esos pensamientos dan origen a sentimientos negativos, sentimientos que a su
vez también afectan mi forma de actuar.
En la actualidad hay muchos libros que hablan acerca del
poder de los pensamientos, sin embargo pienso que la mejor solución para
sentirse bien es, simplemente, actuar
bien. No creo que solo nuestros actos o nuestros pensamientos creen nuestra
realidad, pienso que es un trabajo en conjunto. Un antiguo escritor dijo “comienza actuar como piensas
antes de que comienzas a pensar como actúas”. Sin duda, y una cosa es
segura, debemos alinear nuestros pensamientos con nuestros actos. Cada vez que
tengo malos sentimientos los veo como indicadores de que uno de los dos factores
(acción o pensamiento) está en desnivel.
Volviendo al relato del inicio, me encontraba enfrascado en
un mal sentimiento que me siguió durante todo el día, así es que me senté un
momento y me dije, no me levantaré hasta que tenga la respuesta de que es lo
que me pasa (y algo curioso que he notado cuando estoy emocionalmente mal, es
que las respuestas más obvias no llegan a mi mente con claridad). No fue sino hasta que me detuve, y tomé asiento en calma para meditar en el porqué de mi malestar, que recordé las palabras del escritor que
mencioné en un principio “…presta atención a tus pensamientos”, entonces me di
cuenta que, sin fundamento alguno, había estado pensando en posibles malos
resultados de mis esfuerzos.
Sinceramente creo que está bien tener los pies en la tierra y no dejar que un exceso de optimismo nos ciegue, pero el problema está cuando, sin darnos cuenta y a veces con buenas intenciones, este “pesimismo sano” empuja del escenario de nuestra mente el positivismo, hasta olvidarnos por completo de los posibles buenos resultados o simplemente no recordamos los buenos resultados que hemos tenido.
Sinceramente creo que está bien tener los pies en la tierra y no dejar que un exceso de optimismo nos ciegue, pero el problema está cuando, sin darnos cuenta y a veces con buenas intenciones, este “pesimismo sano” empuja del escenario de nuestra mente el positivismo, hasta olvidarnos por completo de los posibles buenos resultados o simplemente no recordamos los buenos resultados que hemos tenido.
En mi caso, comencé a sentir ansiedad (temor) por el futuro.
Esto se produjo porque pensé demasiado en “¿y si tengo malos resultados?”,
entonces mi mente comenzaba a imaginar una cadena de consecuencias negativas
que a su vez me sumergían más en el temor y funcionaban como un velo que no me
permitía “recordar”. Todo esto hizo que mis deseos de actuar se fueran mermando
poco a poco; los buenos deseos generalmente no se pierden de un momento a otro
sino que es un proceso gradual, y ese es el problema, cuesta mucho darse
cuenta, y cuando lo hacemos puede ser demasiado tarde ya.
Afortunadamente tomé conciencia a tiempo y pude ver con
claridad la realidad, que yo soy el creador
de mi destino, y que si actúo bien todo estará bien :)
A continuación dejo es un listado de las acciones que me producen los
mejores resultados y también los mejores pensamientos. Te invito a leerlos y
después a escribir los tuyos propios ;)
Amar: Suavizar la vida de alguien es algo fantástico.
Reír: Este es uno de mis favoritos. El problema es
que mi familia dice que soy muy escandaloso para hacerlo, estoy trabajando en
ello J
Entrenar: Nunca me he sentido peor por salir a trotar
una tarde.
Cantar: Soy horrible cantando, jajajaj, pero he
notado que cuando lo hago sin miedo o simplemente (escondido por ahí como un
cobarde) canto algo que me gusta, me siento mejor.
Conversar: Batir la lengua con algún amigo es una de
las cosas que más me complacen. Hablar de todo es genial. Me siento muy bien
cuando lo hago, y cuando no hablo por mucho tiempo con alguien comienzo a
sentir un aura oscura a mi alrededor :$
Orar: Definitivamente alguien escucha mis oraciones,
es Dios o alguien me pena, pero alguien
escucha, lo siento cuando oro. Siempre
después de las oraciones actúo con más entusiasmo. Yo no sé cómo es que Dios
hace crecer el pasto pero no me importa, se que él puede hacer eso y muchas
cosas y me puede ayudar con mis problemas de la mejor manera para mi beneficio
eterno.
Estudiar: Me gusta mucho leer, algunos de García Márquez,
los Papeluchos y otros temas
profesionales como Men's Health, jeje. Al igual que cuando salgo a trotar,
nunca me he sentido mal por estudiar o leer un buen libro, salvo cuando leo
mucho animé, pero ya lo tengo bajo control.
Escribir: Una de las cosas que mejor me hace sentir
es escribir notas para mi blog (como esta por ejemplo). También Me siento bien
cuando escribo en mi diario de vida pero tengo un poco abandonada la Pascualina,
perdón quise decir mi Diario.
Trabajar: Se lo que piensas jajaja, pero piensa en
esto ¿Cómo te sientes cuando estás cesante? Si de todas maneras tenemos que
trabajar hagámoslo de una manera espectacular, que nuestros colegas digan “wow como trabaja tan
espectacularmente ese tipo, ¡quiero ser como él!” jajaj
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